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WWOOF: Viaja y vive de lo que cultivas.

Editora: Nieves Meijide Ilustración: Nuria S. Alegría. Acuarela Campestre.

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En todos los países es posible trabajar unas horas en granjas que no dañan al medio ambiente a cambio de alojamiento y comida. Integrada en la naturaleza,  aprender a cultivar la tierra sin contaminarla. Y viajar por el mundo. Eso es lo que la organización WWOOF nos ofrece.  Entrevistamos a dos chicos wwoofer para que nos expongan su visión de la organización.

El origen de WWOOF comenzó en los años setenta. Una secretaria londinense pasó tres fines de semana en una granja, llevó con ella a sus compañeros de trabajo, y juntos huyeron de la ciudad para disfrutar del aire libre y el cultivo de la tierra. La asociación comenzó en 1971 en Inglaterra con el significado ‘Working Weekends on Organic Farms’ Durante los cuarenta años siguientes la organización se ha formado y ha crecido, dando lugar a un amplio entramado que comprende a cada institución WWOOF de cada país. Actualmente las siglas significan World-Wide Opportunities on Organic Farms.

PRINCIPIOS

La máxima de este sistema es mostrar la viabilidad de convivir con el medio sin aprovecharse de él.  Gustavo Recio Iturralde, wwoofer, nos lo explicaba así  ‘Esta institución posibilita el acceso a prácticamente cualquier actividad planteada con sentido ecológico: fundamentalmente agricultura ecológica, pero también bioconstrucción, formación, divulgación, talleres (…) la plataforma pone en contacto a distintas instituciones con voluntarios que quieren conocer las actividades que estas instituciones realizan y formar parte de ellas desde dentro’. El fin es ‘aprender la dinámica y el sentido de las actividades relacionadas con los cultivos ecológicos y la bioconstrucción’.

Jose Luis Fernández Antonio estuvo en la “Fundación Patagonia Sur” en Chile. Nos cuenta que la concienciación de reciclaje, de consumo de productos orgánicos y locales que se fomentaba dentro de la organización, era algo muy importante; Todos los sábados hacían una feria en la plaza del pueblo, Consume Eco-Consume Local’. Jose Luis reconoce ‘haber aprendido a valorar la importancia de la agricultura orgánica, libre de pesticidas y de químicos que sin darnos cuenta acaban en nuestro plato cada día’,  además añade que ‘en la huerta se estaba experimentando y haciendo unos trabajos muy buenos con diferentes hortalizas y frutos’.

CÓMO.

Para comenzar a formar parte de WWOOF lo primero que tienes que decidir es cómo quieres participar. Puedes inscribir tu granja como organización wwoofing si se adapta a los parámetros requeridos, y comenzar a acoger trabajadores. O puedes, lo más común, emplearte como voluntario en una de ellas. Para ello primero tienes que sacarte un carne que te acredita como wwoofer y pagar las tasas anuales para formar parte de la organización. Estos trámites se realizan a través de la web www.wwoof.org. El siguiente paso es decidir un país, contactar con la suborganización del país escogido y de ahí con las granjas. El acuerdo de empleo varía de unos sitios a otros. Aunque todos comparten que las labores no son remunerados, de modo que no haya problemas de inmigración y papeles para trabajar. A cambio de las actividades que realices serás recompensado con alojamiento y comida, Gustavo nos cuenta que ‘normalmente las actividades que se realizan durante el voluntariado suelen estar relacionadas con la gestión de huertos: riego, poda, siembra, cosecha… así como otros proyectos complementarios que tengan las granjas, como construir nuevas partes de la granja, reparaciones, organización de talleres y actividades de ocio… hay un número muy amplio y abierto de posibilidades’. Más concretamente José Luis afirma haber realizado tareas que abarcaban ‘desde construir “mini-invernaderos”, preparar los bancales para la siembra, recolectar y quitar malas hierbas. ¡Jamás en mi vida había plantado lechugas!’ comentaba entusiasmado.

COTIDIANIDAD

Son ya muchos los que cada día se inclinan por este modo de viaje. Gustavo exponía que este sistema ‘es una manera muy especial de conocer desde dentro la agricultura ecológica, el comercio local, la bioconstrucción y la permacultura’, sosteniendo que ‘la experiencia de vivir lo rural es muy positiva para una sociedad instalada en el paradigma de lo urbano. Siempre enriquece conocer algo diferente. Además, también puede ser una forma especial de viajar y acumular conocimientos, pues cada granja será distinta a la anterior y las actividades que se realicen cambiarán con el lugar y la época’.

Al preguntarle a Jose Luís sobre su experiencia lo primero que nos dice es que, cada mañana tenía que ‘atravesar un bosque, cruzar un río, encontrarse con vacas pastando alegremente y saludar a los caballos salvajes’. Estaba sumergido en plena naturaleza pese a que al acabar las tareas volvía al pueblo donde se alojaba, retornando así a la civilización. Fueron nueve los días que Jose Luis trabajó para la fundación. ‘Todo ello era nuevo para un “animal de ciudad” como era yo’ afirma con vehemencia. A causa de su experiencia en la granja nos recomienda ‘el sistema wwoofing por la oportunidad que le ha dado de conocer a muchas bellas personas y lugares increíbles, descubrir que lo orgánico y lo natural, es el futuro’. Concluye la entrevista con un reclamo ‘¡Valoremos la Pacha Mama y cuidémosla! Viajad y aprended con wwoofing’.  Jose Luis hoy vive en un pueblo pequeño de Argentina y ha empezado a hacer una pequeña huerta orgánica en su jardín.

Es curioso observar cómo internet posibilita el intercambio. Hoy en día puedes comprar por internet objetos de segunda mano, puedes buscar alojo para viajar gratis, y coche para compartir, y ahora también puede combinar la vida urbana con la rural. Dejar la ciudad, la polución y la comida que no sabe a campo es una actitud que va tomando fuerza en la sociedad. Muchos, anhelando sumergirse en lo natural, utilizan WWOOF. Organizaciones como esta promueven el cuidado al medioambiente en un intento por concienciar, ya que en palabras de Gustavo,  ‘hoy en día los movimientos ecologistas se encuentran algo estancados y existen grandes prejuicios hacia ellos. Se tiene la imagen del ecologista como el típico hippie y eso tiene connotaciones negativas es muchos ámbitos’.


Nieves Meijide

Nuria S. Alegría. Acuarela Campestre.

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